domingo, 22 de marzo de 2009

Magia en un hoy y medio

El mago Rizzuto no conocía ningún truco. Su número era bien sencillo: golpeaba su galera con una varita azul y luego esperaba que apareciera una paloma.
Naturalmente, la total ausencia de dobles fondos, de mangas hospitalarias y de juegos de manos conducía siempre al mismo resultado desalentador. La paloma no aparecía.
Rizzuto solía presentarse en teatros humildes y en festivales de barrio, de donde casi siempre lo echaban a patadas.
La verdad es que el hombre creía en la magia, en la verdaderamagia. Y en cada actuación, en cada golpe de su varita azul estaba la fervorosa esperanza de un milagro. Él no se contentaba con las técnicas del engaño. Quería que su paloma apareciera redondamente.
Durante largo tiempo lo acompañaron la desilusión y los silbidos. Otro cualquiera hubiera abandonado la lucha. Pero Hirsuto confiaba.

Una noche se presentó en el club Fénix. Otros magos lo habían precedido. Cuando le llegó el turno, dio su clásico golpe con la varita azul. Y desde el fondo de la galera salió una paloma, una paloma blanca que voló hacia una ventana y se perdió en la noche.
Apenas si lo aplaudieron.
(...)

Alejandro Dolina

Epitafio I

Y así murieron, felices para siempre.

A Paul Lafargue y Laura Marx, valientes suicidas, entre otras cosas, va dedicado este homenaje mediocre, pero suspirante, suspiroso y melancólico.

Nacer

Necesito un cuarto más cercano a la puerta de la calle
Una radio conectada a mi cerebro, con transmisión ininterrumpida de la violencia en el mundo
¿Ante qué, sino, se prueba hoy la fuerza de la ternura?

¿Cómo, sino, será destilado el centro cristal?
¿Dónde, templada la voluntad de la semilla
de los frutos de la rabia?

31/12/08

miércoles, 3 de diciembre de 2008

lunes, 1 de diciembre de 2008

Si uno puede preciarse de tener ciertos órganos internos (real y metafóricamente hablando) en orden, hay un tema que seguramente alguna vez ha pensado, sufrido o invocado. El olvido...

Octavio Paz dice que nosotros no decidimos qué evocar y qué no. Son los recuerdos quienes nos piensan, quienes nos buscan y nos atrapan. Si recuerdo bien. Por lo visto, este recuerdo me está ignorando.

Mi madre dice que uno sufre porque quiere (ya específicamente hablando de recuerdos dolorosos). "Cambiar de sintonía", así como se cambia de estación de radio, apretar un botón en algún lugar del alma (cerca a donde Mafalda quiso alguna vez colocar una curita) y...a otra cosa.

Quizá entre las cosas que el ser humano nunca debe permitirse perder está la esperanza de sanar. "Lo que dolería por siempre/se desvanece/La vida es más compleja de lo que parece." Arriba Drexler.
Real y sinceramente: muchas gracias, pero no.

¿Por qué?

Toda arrogancia de creerse único y centro del mundo es irrisoria. Sin preguntarme antes, en el colegio gastaron incalculables horas intentando convencerme. Fue una cátedra de hipocresía.


¿Y si existiera Dios? No sería (o no "es") un +Dios vengador; ese no existe. No existe el Dios cómodo ni tranquilo. En tiempos como el actual, no es (o no "sería") seguidor suyo quien cierra los ojos y afirma que "no cree que haya esclavos", sino mas bien quien puede hablarle de "tú a tú" y decirle:

"Vos sos el Dios de los pobres/el Dios humano y sencillo / el Dios que suda en las calles / el Dios de rostro curtido"

Este Dios es turbulencia, es el padre de aquel genio que arrojó a patadas a los mercaderes del lugar sagrado. Es aquel que esperanzó a los ricos diciéndoles que podrían entrar al Cielo el
día en que floreciera el chuño. Desde entonces estos señores desarrollan cohetes (para llegar más rápido) y modifican lo que sea necesario para que florezca lo que en gana les venga.

Bah, el Dios en el que yo creería no se enseña en la escuela. En todo caso, y como Pessoa escribió una vez:

Si Dios es los arboles y las flores/y los montes y la luz del sol / Para qué llamarle Dios?